La práctica de la esgrima en Navarra se inicia gracias a los cursos que la CAJA DE AHORROS DE NAVARRA comenzó a organizar en el gimnasio SPARTA en el curso 97/98 dentro de las actividades que ofrecía dicha entidad financiera para sus clientes CLUB10 y MEGAPLAN. A lo largo de varios años se fueron organizando cursillos trimestrales, con buen nivel de asistencia. Es en el año 1999 cuando un grupo de participantes de estos cursillos deciden fundar el Club Navarro de Esgrima, para potenciar el conocimiento y la práctica de este deporte, sobre todo dentro de la comunidad foral.

Desde sus inicios, la evolución de la esgrima en Navarra se realizó de la mano del maestro de Esgrima Antonio Solivera, maestro nacional de armas con domicilio fijo en Logroño, con un amplio y rico currículum tanto en la práctica de este deporte como en la formación de otros tiradores. Ya desde los primeros cursillos trimestrales organizados en el gimnasio SPARTA se encargó de impartir las clases de mano y de tutelar el buen desarrollo de la práctica de este deporte en Navarra.

A pesar de ser un club dedicado a un deporte sin ningún tipo de tradición en Navarra, el grupo demostró ser muy activo y al poco tiempo de su creación se lanzó a celebrar el primer campeonato de Esgrima realizado en Navarra, el 18 de diciembre de 1999. Se trataba del Torneo de Navidad, celebrado en el polideportivo de la Universidad de Navarra, en el que participaron una veintena de tiradores navarros en la categoría de espada, masculina y femenina, con una buena asistencia de público, si se tiene en cuenta el grado de desconocimiento general que hasta ese momento caracterizaba a este deporte en la comunidad Navarra.
Posteriormente, durante algunos años, la actividad del Club Navarro de Esgrima decayó considerablemente, fundamentalmente como consecuencia de la falta de apoyo institucional y la dificultad de algunos de sus miembros más activos para continuar ligados a la organización de eventos y promoción de este deporte.

Es en este momento en el que surge en Navarra otro club de Esgrima bajo el nombre Club de Esgrima Sancho VII que toma el relevo con muchísima energía en la tarea de promocionar este deporte y de forma desinteresada da apoyo a todo aquel que está interesado en la práctica de la Esgrima. Algunos de los miembros del antiguo Club Navarro de Esgrima participan de las actividades de este otro club y se benefician del estupendo trabajo realizado por los responsables del Club Sancho VII siendo acogidos amablemente por todos sus miembros.

Fruto de su buen trabajo y como consecuencia de su gran actividad promotora, los responsables del Club de Esgrima Sancho VII alcanzan una serie de hitos en el desarrollo de este deporte en Navarra. Por un lado se ponen en contacto con los responsables de Deporte de la Comunidad y consiguen la financiación necesaria y el apoyo suficiente para organizar varios campeonatos y torneos de carácter regional (mención especial se merece el Campeonato Reyno de Navarra) a los que se invitan a las federaciones cercanas (vascas y riojana) y que son un éxito de participación y público. Por otro lado se crea una Delegación de la Real Federación Española de Esgrima como primer paso para la creación en un futuro lo más cercano posible de una Federación Navarra de Esgrima.

Como consecuencia de la vuelta a la esgrima de algunos de los antiguos miembros de Club Navarro de Esgrima, se decide relanzar el Club dotándolo de una nueva junta rectora. Inicialmente se reanuda la actividad conjuntamente con el Club Sancho VII, participando en las clases impartidas por el maestro oficial para Navarra, Antonio Solivera y se plantea la organización de una serie de juntas extraordinarias con el fin de proponer e implantar actividades que puedan consolidar y afianzar el Club dentro de la Delegación Navarra de Esgrima y en el panorama esgrimístico nacional.

Conjuntamente al relanzamiento del CNE, se produce la creación de un tercer club de Esgrima: El Club de Esgrima Falcata. Con él ya son tres los clubes que imparten clases de Esgrima en Navarra, tres clubes que aseguran un futuro prometedor para una disciplina deportiva que poco a poco va construyendo su historia en la Comunidad Foral.